Fotografia propiedad S14

Singular casa de campo en un entorno excepcional. Toledo

Ref. S14

Una acogedora y única casa de campo con espectaculares vistas a las montañas del Valle del Tiétar en Toledo y sólo una hora y media de Madrid – Casa de campo - Toledo.
  • 4 habitaciones
  • 3 baños
  • 150 m2 construidos
  • 2 Ha de terreno
Brochure
Una acogedora casa de campo ubicada en una amplia finca, que goza de un paisaje idílico, con unas vistas panorámicas que abarcan desde el Valle del Tiétar hasta la Sierra de Gredos al fondo, y también cuenta con muy buen acceso a los comercios y servicios del pueblo vecino, sólo una hora y media de Madrid.

Una acogedora y singular casa de campo ubicada en una amplia finca, que goza de un paisaje idílico, con unas vistas panorámicas que abarcan desde el Valle del Tiétar hasta la Sierra de Gredos.

Situada en una ladera del valle, esta singular casa de campo se construyó en 2003 con acabados y materiales de primera calidad. En el exterior, el diseño busca integrar la arquitectura típica de la zona, respetando el estilo tradicional. Por su parte, el interior cuenta con puertas de madera maciza, armarios empotrados, suelos de gres con llaga negra y persianas de aluminio lacado en verde inglés. La propiedad, en perfecto estado, se encuentra lista para entrar a vivir y dispone de todos los servicios.

La vivienda principal se distribuye en una única planta y consta de un amplio salón-comedor con chimenea, cocina, cuatro dormitorios, dos baños, trastero y leñera. Tres amplias terrazas distribuidas a lo largo de toda la casa ofrecen un espacio con infinidad de posibilidades, desde comer al aire libre, tomar el sol o relajarse contemplando el paisaje.

Justo al lado de la casa se encuentra una zona de aparcamiento cubierta con espacio para dos coches. También dispone de una planta baja de acceso independiente y con su propio baño, que podría servir como apartamento de invitados, un acogedor salón o un cuarto de juegos.

En este idílico entorno, es imposible no sentirse completamente atrapado por su belleza natural y por las impresionantes vistas de la montaña en el horizonte. En los más de 17.000 m2 de terreno, rodeado de prados y árboles, supone todo un desafío contar las más de 300 encinas, enebros y otras especies autóctonas que adornan el paisaje. Y lo más importante, la finca se encuentra en un terreno protegido, por lo que no hay riesgo de que estas maravillosas vistas se echen a perder por la invasión de urbanizaciones.

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