Silencio y algoritmo: Casa Decor 2026 toma partido
Este año Casa Decor vuelve a sorprender con sus tendencias. Colores asociados a la naturaleza: tierras, caramelo, tejas, verdes... Y materiales que, en ocasiones, parecen algo que no son: paredes aparentemente recubiertas de mármol que en realidad es papel pintado, revestidas con una especie de tweed que se asemeja al gotelé o con porcelánicos que imitan con gran realismo la madera... No faltan los espacios que invitan a la reflexión. Como aquel en el que se refleja el excesivo protagonismo de las redes sociales en nuestras vidas. Y los que nos trasladan a un estado de relax, donde la paz y el silencio, tan necesarios en estos tiempos, son protagonistas.
The Sound Club.
La edición 2026 nos sorprende de principio a fin. En su inicio con una entrada envolvente, cubierta de telas y espejos que aportan amplitud. Un espacio inmersivo que celebra el diseño y la innovación de Bang & Olufsen en sus 100 años de historia. Un lugar de encuentro entre pasado y presente, donde la tecnología se convierte en una experiencia estética, emocional y cultural.
El obrador: cocina, silencio y ritual.
En tiempos de vuelta a la espiritualidad, no podía faltar un espacio de estas características. El lugar evoca la transformación en convento del Palacio del Marqués de los Vélez, que aloja esta edición de Casa Decor, cuando lo cotidiano se convirtió en rito. El proyecto reinterpreta el refectorio y el obrador como una escenografía en la que silencio, luz y proporción elevan el uso diario a experiencia espiritual. Resulta especialmente llamativo el techo de la estancia, ornamentado con una tela de retorta blanca, propia de los conventos, un detalle que contribuye a reflejar esa dimensión etérea y divina que se quiere dar al espacio.
El viaje del humo.
Este proyecto es un homenaje a los secaderos de tabaco y a los antiguos clubs de fumadores. En los palacios del siglo XIX, los fumoirs eran santuarios de inspiración alhambrista donde el humo acompañaba a las conversaciones de los caballeros de la época. La madera, los mosaicos y azulejos en suelos y bancos de obra se combinan para crear una experiencia sensorial contemporánea.
Tailandia.
Tiene presencia por primera vez en esta exposición con un espacio decorado por 34 compañías del país asiático en el que se conjugan diseño, sostenibilidad, artesanía y exotismo. Y donde el bambú, la teka, el papel reciclado y los motivos vegetales toman protagonismo
The sanctuary of the self.
En la cultura de la sobreexposición en la que estamos inmersos, el reflejo construye identidad. No nos preguntamos quiénes somos, sino cómo somos vistos. El proyecto revela ese santuario cotidiano donde el yo deja de ser para convertirse en apariencia y validación constante.
Cuarto de baño «Aether».
Un espacio que nada más entrar invita al descanso y la relajación. Fue concebido como un refugio de calma y bienestar, pensado para alejarse del ruido, el exceso y lo superfluo. A través de materiales únicos, luz filtrada y espacios abiertos, se construye una atmósfera de lujo silencioso, elegancia contenida, serenidad y autenticidad, donde el diseño actúa con intención sin imponerse.
The silent chapel.
El restaurante diseñado para la presente edición adquiere este año especial relevancia, por su tamaño y conceptualización. Ubicado en la antigua capilla del convento, que a partir de 1926 albergó la casa palacio del siglo XIX que acoge esta edición, su magnífico artesonado de madera contrasta con un suelo de materiales cerámicos y apariencia pétrea que decora toda la estancia. Y se remata con la presencia de una higuera artificial presidiendo el espacio, coronado por una lámpara de madera de la época y un espectacular lucernario de vidrieras.
El espacio se ha concebido como experiencia sensorial. Los visitantes son invitados no solo a recorrerlo, sino también a interactuar con los materiales, a percibir las texturas y a experimentar el contraste entre la fuerza histórica de la capilla y la serenidad de una intervención contemporánea que pone en valor la esencia del diseño.