Una obra de arte habitable en Ronda

Gloria quería dejar París, aunque realmente no sabía lo que buscaba. Le bastó llegar a este lugar, muy cercano a la localidad andaluza de Ronda (Málaga), para descubrirlo.  Una finca en plena reserva de la biosfera que le permitiría disfrutar plenamente de la naturaleza, sin alejarse demasiado del entorno urbano. Un amor a primera vista donde construir su nuevo hogar

“A veces, piensas que eres tú quien elige algo, pero en realidad es ese algo el que te elige a ti”, dice Gloria Cohen, la protagonista de este nuevo capítulo de My Singular Space

Cuando llegó a la Sierra de Grazalema (Málaga), algo despertó en su interior. “El primer día que pisamos este terreno nos encontramos con un ballet de águilas... Naturaleza en estado salvaje”, recuerda. 

En ese instante, tuvo claro que iba a ser el lugar donde construir su nuevo hogar. La idea era que, de alguna manera, ese entorno silvestre formara parte de la edificación. Un sueño hecho realidad gracias a los enormes ventanales que fueron repartidos por todas las estancias, haciendo posible “que el paisaje se adentrara en la casa”.

Diseñada por el arquitecto Kourosh Mohsenipour, La Mandaluz, nombre con el que su dueña bautizó este lugar, es una propiedad única e irrepetible. El resultado de una mirada cultivada y profundamente artística, donde cada rincón ha sido concebido como una experiencia estética. No en vano, Gloria es marchante de arte y su toque personal se aprecia nada más entrar... “Esto no es una finca al uso, es un hogar casi urbano situado en un paisaje, por así decirlo, prestado”, comenta. Y añade: “hay sitios más económicos y mucho más grandes, pero yo no quería vivir en un lugar remoto, alejado del entorno urbano. Soy una chica de ciudad. Nací en Casablanca, he vivido en Ginebra, en Nueva York, en París... El hecho de poder ver desde aquí las luces de Ronda te hace sentir que estás en la ciudad. Tienes cerca todo lo que necesitas”.

La Mandaluz, una finca absolutamente singular concebida como una obra de arte habitable.

Sensación de retiro y conexión con la naturaleza

Desde que se accede a ella, la casa revela su verdadera esencia: un equilibrio sereno entre diseño escultórico y paisaje, donde cada decisión arquitectónica responde a una intención estética y emocional. Las vistas al Parque Natural de la Sierra de Grazalema envuelven la vivienda y refuerzan la sensación de retiro y conexión profunda con el entorno.

Cuenta Gloria que, cuando llega el atardecer, deja lo que esté haciendo para poder disfrutar de la magia del momento. “No quiero perdérmelo... De hecho, cuando estoy de viaje y llegan las 6 o las 7 de la tarde pienso: el paisaje ahora debe estar impresionante allí. Esas son las cosas que echo de menos cuando no estoy aquí. Extraño esa sensación...”

Distribuida en dos plantas, la casa ha sido creada con una atención exquisita al detalle, integrando piezas de arte concebidas específicamente para el lugar, elementos arquitectónicos a medida y materiales cuidadosamente seleccionados que dialogan con la identidad del paisaje andaluz. Un entorno que, de alguna manera, evoca su niñez. “De manera inconsciente, tendemos a buscar un lugar que nos enamore y, a la vez, nos recuerde a nuestra infancia. Es algo que ocurre a la vez. Es decir, el lugar del que te enamoras te recuerda a tu pasado. Y, al tiempo, se convierte en una nueva experiencia”, explica la propietaria.

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